El que puede, puede

Por Gonzalo Zegarra, Editor de Semana Económica


Quién puede qué en el Perú, según la Encuesta del Poder

Cuando pienso en el poder lo primero que se me viene a la mente es no sé si un viejo dicho o un viejo chiste, pero una frase vieja sin duda, que describe la relación del hombre (varón o macho de la especie Homo Sapiens) con el poder a lo largo de su vida: "Entre los 15 y 30 años al hombre le interesa el poder sexual; entre los 30 y los 45, el poder económico; entre los 45 y los 60, el poder político; y a  partir de los 60, el poder ... mear".

Poder, género y generosidad
Digo que es una vieja frase no sólo porque proviene del fondo de mi memoria, todavía juvenil pero plagada de anécdotas de viejos (me crié entre gente mucho mayor que yo), sino porque la frase lleva sin duda implícita una identificación del fenómeno "poder" con el hombre (varón o macho de la especie Homo Sapiens), y esto, sin duda, es algo viejo, algo anacrónico, pues el poder es hoy cosa de hombres y mujeres, y cada vez más de mujeres, como lo viene atestiguando con sistemática paciencia, año tras año, la Encuesta del Poder.

Este año, al igual que el anterior, la encuesta nos muestra a dos mujeres entre los 10 más poderosos, pero cada año aumentan -aunque sea de a pocos- las representantes femeninas en las distintas categorías que la encuesta va midiendo, como el poder sectorial -este año hay dos entre los periodistas poderosos-, los que influyen en el presidente, quiénes deberían participar más en política, etcétera. Las mujeres, además, tienen mucho que decir sobre el poder, como lo atestiguan los acertados comentarios de varias de ellas, que se presentan en esta edición. Vale la pena, entonces, preguntarse si la relación de las mujeres con el poder sigue el mismo patrón cronológico que en los hombres, tal como lo describe la frase del primer párrafo. Supongo que sólo una mujer poderosa podría despejar la duda.

¿Cuál poder?
Como es harto improbable que Eliane Karp esté dispuesta a someterse a esa interrogante, y el poco tiempo entre el resultado de la encuesta y su publicación me impide concertar una reunión con Lourdes Flores, dejo la interrogante pendiente para la próxima vez que ella tenga la gentileza de atenderme; pero eso no me impide imaginármela -"canchera" ella- respondiéndome airosa y socarrona, blandiendo su media sonrisa, algo que la libere fácilmente del impasse; algo así como "depende de qué entendamos por poder".

Esta respuesta imaginaria me conduce, pues, directamente al punto con el que comenzaba mi comentario de hace un año: la ambigüedad del poder; es decir, sus múltiples significados, y sus infinitas potenciales percepciones subjetivas; algo que de alguna manera está implícito en la frase del comienzo. Está claro, pues, que la Encuesta del Poder mide tan sólo, y a lo mucho, poder económico y poder político, pero no poder sexual, ni poder mear.

Lo último carece, sin duda, de interés periodístico (aunque presumo que es de gran importancia individual) y lo penúltimo sería -más que interesante- divertido, pero claro, no nos corresponde, aunque cierto ex vicepresidente que este año -¿casualmente?- ya no aparece en la encuesta del poder podría dar fe de cómo afecta el poder sexual la pérdida del poder político, o al revés, o viceversa, ya no sé (ni me quiero imaginar).
Centrémonos, entonces, en el poder político y en el poder económico que la encuesta escruta, y dejemos el análisis del poder sexual y del poder mear para individuos más y menos afortunados, respectivamente.

Poder político
¿Qué nos dice la encuesta del poder en materia política, y cómo se explica? Nos dice, primero, que el Presidente sigue siendo el hombre más poderoso del Perú, pero que comparte de alguna manera ese poder -aunque en proporciones lejanas al empate virtual que vinculaba a Fujimori y Montesinos- con el líder opositor y ex presidente Alan García. Esta tendencia parece consolidarse como la estructura de poder que regirá a lo largo de todo el presente gobierno. Vuelve a ser el tercero más poderoso el ministro de Economía. En comparación con los resultados del año pasado, salen de la lista de los top ten Javier Silva Ruete, Beatriz Merino, Luis Solari y Raúl Diez Canseco; y en cambio regresan Lourdes Flores, el cardenal Juan Luis Cipriani y Pedro Pablo Kuczynski (PPK); ingresa Henry Pease; recupera posiciones Dionisio Romero (del 7 a 4), el más fiel "caserito" en la historia de la encuesta. Notorio (pero no notable) es el ingreso a la lista de los 30 poderosos de Jorge Mufarech, que alcanza también protagonismo entre los congresistas y los empresarios este año. ¿Esboza acaso un incipiente renacimiento del poder sindical -a pesar del paro "media caña"- la aparición de Mario Huamán entre esos 30, luego de varios años sin representantes de los trabajadores en ella? Lo dirá el tiempo.

Que la lista de los considerados mejores ministros de este régimen la encabece el censurado Fernando Rospigliosi, sugiere mucho sobre los sistemáticos desaciertos del Congreso de la República.

Nos dice también la encuesta que entre los líderes de opinión -al igual que entre la población en general- ha bajado, desde el año pasado, la aprobación al presidente de la República (de 18% a 15%); que Henry Pease tiene menos aprobación, pero casi igual desaprobación que Carlos Ferrero (el año pasado) como presidente del Congreso; pero que Ferrero como premier tiene mucho menos aprobación de la que tenía Luis Solari en el mismo puesto; que PPK tiene en este sector una aprobación impresionante (que, habiéndola tenido parecida Javier Silva Ruete el año pasado, puede entenderse como una aprobación a la fiscalmente ortodoxa política económica del gobierno, que además es considerada por el 51% de los encuestados como el mayor logro del gobierno actual); que la aprobación de Luis Castañeda Lossio como alcalde de Lima ha aumentado en casi 20 puntos, y la de Alan García como líder político ha caído en 9, la de Valentín Paniagua en 11, la de Lourdes Flores en 12 y la de Alberto Andrade en 10.

Que a Fujimori lo aprueba el 10% de los líderes de opinión, y lo desaprueba el 63%.  Estas y varias cosas más, que el lector podrá escrutar con más detenimiento, si lo quiere, nos dice este año la Encuesta del Poder.

Poder económico
Por otro lado, en materia económica, la Encuesta del Poder nos dice que el Congreso de la República encabeza la lista de las instituciones que tienen un impacto más negativo sobre la economía del país, seguido de cerca por el Poder Judicial (y superar a este último, en esta materia, constituye todo un "récord", muy negativo, por cierto).  El Tribunal Constitucional "sale jalado" en la materia con poco margen, al igual que ProInversión. Aprueban, "con las justas" o raspando, el gabinete ministerial, el Indecopi, los organismos reguladores (Osinerg, Osiptel, etcétera) y con algo más de holgura Conasev (a pesar de las recientes denuncias), la Sunat y  PromPerú. Largamente favorables al desarrollo económico son considerados únicamente el BCR y la SBS.

Asimismo, es de resaltar el muy significativo aumento de las percepciones sobre el progreso del Perú. Mientras que el año pasado sólo el 12% de los líderes de opinión pensaba que el país está progresando, este año esa cifra ha subido hasta un 32%, reduciéndose significativamente también los que creen que estamos "estancados".

Además, hay un notable aumento del optimismo en las percepciones sobre la situación del país dentro de cinco años. En un año el número de quienes creen que mejoraremos creció de 33% a 61% -casi 30 puntos porcentuales- y el de quienes creen que estaremos peor pasó de 31% a tan sólo 8% (quienes creen que estaremos igual bajaron de 35% a 27%).

En relación con la percepción sobre los agentes económicos, es de resaltar que algunas de las compañías más importantes del país -Banco de Crédito, Backus & Johnston, Yanacocha y E. Wong- son consideradas simultáneamente en la lista de las empresas más eficientes y entre las que demuestran mayor responsabilidad social, lo cual demostraría que entre los líderes de opinión podría haber una tendencia a identificar una cosa con la otra. Entre las instituciones que más aportan al desarrollo del país, aparecen dos instituciones públicas: la Sunat y el Ministerio de Vivienda, a pesar de que la primera de ellas muchas veces es objeto de severas críticas.

 

¿Poder para qué?
Es importante resaltar que entre las personas consideradas como las que más aportan al desarrollo del país -varias de las cuales aparecen también en la lista de los que deberían desempeñar un papel más activo en política- figuran varios empresarios, dos periodistas, dos tecnócratas y sólo un funcionario público. La ausencia de políticos en esta lista es notoria.

Que los políticamente poderosos no sean percibidos como generadores de desarrollo quiere decir que el poder político continúa, en general, sin estar al servicio de los ciudadanos, como se ha observado tantas veces al comentar esta encuesta, a pesar de que en una república democrática la función primordial del poder debería ser esa.

A diferencia, pues, de los poderes que cobran mayor importancia en los extremos de la vida -el poder sexual en la juventud, y el poder mear en la vejez- los poderes de la madurez -el económico y el político- son o deberían ser poderes que generen un bienestar que trasciende al individuo, o la mera satisfacción de sus necesidades fisiológicas. Quizás por ello -porque son poderes trascendentes- son estos dos los poderes que interesan lo suficiente como para emprender esta encuesta.

Es lamentable, pues, tener que volver a concluir que muchos de quienes los ejercen rara vez los merezcan, especialmente en el ámbito político. ¿Cuándo será el día en que este diagnóstico cambie, y el poder empiece a servir al ciudadano, en lugar de servirse de él? Tal vez habría que hacer todo un recambio de la clase política nacional antes de que eso ocurra. Habría, para ello, que jubilar a la mayoría de nuestros líderes políticos, retirándoles todo el (inmerecido) poder que hoy monopolizan. Pero la mezquindad es mala consejera, y no hay que hacer leña del árbol caído, así que esta jubilación de la clase política peruana se puede hacer con suficiente caridad como para dejarles intactas, a modo de graciosa concesión popular, las necesarias facultades que les permitan ejercer el poder ... de mear (pero eso sí, en su propio baño).

Publicado en la edición No. 930 de Semana Económica, 26 de julio 2004

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